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EL OPTIMISMO, FUENTE DE SALUD - 15/1/2015

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El optimismo es una forma de enfrentarse a la vida, una condición del ser humano para resguardarse de los problemas que encuentra en el camino y salir victorioso. Desde hace unos años, el concepto de optimismo ha traspasado fronteras para adentrarse en el terreno científico. Cada día surgen nuevas voces que lo defienden como generador de salud.

Según un estudio realizado en EEUU a lo largo de 30 años, las personas optimistas viven un 19% más. Nada extraño teniendo en cuenta que afrontar situaciones conflictivas de manera positiva implica una mejor adaptación física ante la adversidad. Además, la perseverancia, la pasión, la esperanza y otros conceptos afines que lleva asociados, resultan imprescindibles en la recuperación ante cualquier enfermedad. Es por ello una herramienta interesante para la fisioterapia, algo a que tener en cuenta, tanto hacia paciente como hacia el propio profesional.   

La principal diferencia entre optimismo y pesimismo estriba en la capacidad de asumir responsabilidades frente a los hechos que ocurren. Las personas  optimistas son más conscientes de lo que hacen, con lo que intentan rectificar o encontrar constantemente nuevas soluciones; es decir, superarse. Ven los rasgos positivos no sólo de sí mismos sino también de los demás y de la realidad en la que viven. El pesimista por el contrario se muestra estático, considerándose una víctima ajena del exterior, hecho que le conduce hacia un estado de frustración y conformismo constante.

El optimismo aporta beneficios a nuestra salud psíquica, pero también física. Diferentes estudios certifican que las personas positivas padecen menos problemas cardiovasculares –limita los niveles de colesterol y disminuye la posibilidad de sufrir infartos en un alto porcentaje -, menos episodios neuronales y manejan de manera más efectiva el estrés al buscar el sentido en las situaciones tensas. Además, una actitud optimista mejora nuestro sistema inmune  y constituye un pilar fundamental en el que apoyarse para afrontar y superar acontecimientos negativos con mayor rapidez. Al mismo tiempo, las personas positivas tienden a cuidarse más, hacer más ejercicio y limitar su dieta, con lo que se genera una espiral de bienestar de doble sentido.

Según datos, y al contrario de lo que pudiera parecer, sólo el 10% de la población mira al futuro con negatividad; es decir, el optimismo es una característica común al ser humano, una fuente de adaptación a la realidad, y un estado contagioso fundamental para alcanzar la plenitud de objetivos propios y ajenos.

Aplicado al campo de la fisioterapia, no sólo se convierte en una fuente de motivación profesional, sino que también es el complemento perfecto de cualquier tratamiento, consiguiendo crear de ese modo un ambiente de complicidad y positividad propicio para la rápida y efectiva recuperación del paciente.



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