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Fisioterapia pediátrica: Plagiocefalia y tortícolis en recién nacidos - 15/9/2016

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La fisioterapia pediátrica ayuda a los bebés y niños que padecen algún problema de salud. Dos de los trastornos más comunes en los recién nacidos son la plagiocefalia y la tortícolis, patologías que pueden verse mejoradas con la fisioterapia pediátrica y de las que vamos a profundizar en este artículo.

La plagiocefalia (o síndrome de la cabeza plana) se caracteriza por el aplanamiento o asimetría de una zona de la cabeza del bebé. Como todos sabemos, el cráneo del bebé es una estructura frágil y maleable por lo que muchos bebés nacen con la cabeza deformada por la presión sufrida durante el parto, pero esta imperfección suele corregirse sólo en unas 6 semanas.

Si pasadas seis semanas tras el parto, la cabeza sigue asimétrica o se nota un área plana, lo más probable es una plagiocefalia posicional, la más común de todas, y que suele ser causada por la presión externa sobre el cráneo del bebé. La explicación más común es el tiempo que los recién nacidos pasan acostados, generalmente boca arriba, que provoca que sus cabezas estén presionando continuamente contra el colchón. La plagiocefalia también puede ser causada por la restricción del crecimiento del bebé en el útero –embarazos múltiples, posición de nalgas, etc.- o también debido a que las articulaciones del cráneo se cierren demasiado temprano, provocando una craneosinostosis, patología que requiere de cirugía para el correcto crecimiento del cerebro.

La tortícolis se define como una contracción o acortamiento del músculo esternocleidomastoideo (ECOM) y se caracteriza por una lateralización de la cabeza del lado del músculo acortado y una rotación del cuello hacia el lado opuesto. Se suponen tres causas comunes para la tortícolis congénita; una reducción del suministro de sangre al músculo (isquemia), un parto traumático dónde intervienen fórceps o ventosas o un mal posicionamiento o restricción intrauterina.

Del mismo modo que con la plagiocefalia, la tortícolis postural es la más frecuente y la menos severa, causada por una mala posición de forma continua -los bebés no son capaces de girar la cabeza por sí solos durante un tiempo, y son los padres quien deben hacerlo- o, por ejemplo, por una plagiocefalia, de hecho la plagiocefalia puede causar tortícolis y viceversa.  Se recomienda colocar al bebé sobre su estómago durante el período de vigilia, 2 o 3 veces al día y aumentar con el tiempo esta posición.

El tratamiento por parte del fisioterapeuta pediátrico consiste, generalmente, en educar a los padres sobre la colocación del bebé para mantener una adecuada postura de la cabeza. En caso de plagiocefalia, esta postura será del lado opuesto al afectado y se recomendarán también las actividades en posición de decúbito prono (boca abajo). En caso de tortícolis, ante la rigidez del cuello el fisioterapeuta buscará una mejor amplitud del cuello y una correcta alineación postural a través de ejercicios y la recomendación a los padres de un programa para practicar en casa. 



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