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Resolviendo dudas sobre el suelo pélvico con Irene Fernández y Cèlia Serra - 25/2/2022

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Os compartimos la entrevista que le hicimos en directo a las fisioterapeutas Irene Fernández y Cèlia Serra, el pasado miércoles 16 de febrero. En ella nos comentan aspectos sobre la vulvodinia, ejercicio durante el embarazo, preparación al parto, recuperación post-parto, diástasis recti, incontinencia urinaria y dispareunia

 

¿Qué recomendaciones daríais en la vulvodinia y en la desesperación de las mujeres que la sufren?

Irene Fernández: Lo más importante es empezar quitando etiquetas. Cuando vas a un sitio diciendo que sientes ardor, quemazón y picor en la zona de la vulva y sales con el diagnóstico de vulvodinia y te pones a mirar en Google, es un poco heavy. Al final una vulvodinia es un dolor en la vulva, en la zona genital externa, por lo que lo importante es el apellido que le pongamos y saber cuál es la razón por la que ocurre, como por ejemplo, infecciones por transmisión sexual, productos químicos que utilizamos de manera habitual en nuestra higiene diaria o un exceso de higiene, los detergentes, sistemas de recolección menstrual, hongos, cándidas de repetición o trastornos quirúrgicos como puede ser un dolor relacionado a una episiotomía que puede crear una zona de dolor referido que se manifieste o se expanda en la zona de la vulva.

Lo importante es que no normalicemos ese dolor, que ante cualquier síntoma de dolor vayamos al profesional correspondiente a que nos pueda ayudar y sepamos cuál es su origen, de esta manera podremos tratar ese dolor y dar los consejos necesarios.

Si por ejemplo, es una mujer que tiene exceso de hongos y ha tomado muchos antibióticos durante mucho tiempo, pues vamos a ver qué ha hecho que se produzca esa disbiosis y tratar a nivel local si es necesario. Si se produce por una episiotomía, vamos a valorar cómo está esa cicatriz. Es poder trascender a la práctica clínica habitual de diagnóstico, tratamiento y protocolo.

Y los fisioterapeutas también podemos ser responsables de cronificar a los pacientes porque estamos usando palabras médicas, cuando en nuestro vocabulario no deberían aparecer estos diagnósticos cronificadores. Es muy diferente que una mujer se vaya de la consulta diciendo “tengo una vulvodinia” a que se vaya  entendiendo que desde que tuvo una infección de orina y empezó con el uso de los fármacos, ha entrado dentro de un ciclo vicioso en el que ha tenido que consumirlos constantemente haciendo que se produzca una alteración de la sensibilidad de la zona por una modificación de la mucosa. Esto último ayuda a la curación porque vemos el proceso.

Cèlia Serra: Como comenta Irene, a menudo es un rol que puede ser complejo, porque puede ser debido a muchas casusas. Y como es un dolor de mucha duración o que acaba alargándose porque no dan con un buen diagnóstico, ya que no van a indagar más y saber qué está ocurriendo, puede acabar sensibilizando la zona.

Y creo que viene muy bien acompañar este tratamiento de la causa junto con desensibilizar la zona, es decir, trabajar esta área y explicar muy bien cuál es el proceso de esta sensibilización en la que mi cuerpo está avisando a mi cerebro de que hay un dolor porque durante mucho tiempo ha habido, por ejemplo, una infección que me ha irritado.

 

¿Qué respuesta le daríais a una mamá que acaba de dar a luz y te pregunta cómo y cuándo va a recuperar su cuerpo tras el embarazo y el parto?

Cèlia Serra: Primero de todo hay que dar tiempo al cuerpo que ha hecho un trabajo magnífico durante 9 meses llevando y creciendo a un bebé dentro de ti y que necesita su tiempo de recuperación. Muchas veces hay prisa por esa presión social que tenemos las mujeres de estar perfectas e ideales después de un embarazo y un parto, pero hay que respetar esos tempos de recuperación.

Yo le diría a la mamá que sobre todo la primera semana fuera una semana de reposo, de conexión con la familia y con el bebé, y que es importante porque el útero está volviendo a su cavidad pélvica. Es una semana donde no conviene mucho estar de pie y moverse en exceso. La estabilidad pélvica, abdominal y de suelo pélvico evidentemente no están, porque se ha adaptado mi cuerpo durante 9 meses y de golpe ese bebé ya no está.

Y poco a poco, a partir de las siguientes semanas la mujer va empezando a ponerse más de pie y a ver cómo está su patrón respiratorio, su abdomen y su suelo pélvico para ir transitando en esas semanas postparto y que, poco a poco, su cuerpo vaya cogiendo un poco más de tono y fuerza.

Pero estas 4-6 primeras semanas, que es la cuarentena, que la mujer se observe, escuche su cuerpo, no tenga prisa y que simplemente comience a conectar con esas estructuras de abdomen y suelo pélvico. Y a partir de las semanas 6, 7 y 8, que es cuando empezamos  a realizar la valoración, ya podemos empezar a trabajar las estructuras dañadas o que necesiten un poco más de atención.

El tejido conjuntivo tiene un tiempo de recuperación de unos 2-4 meses, depende también de si la mamá está dando pecho o no. El tejido muscular a veces tarda un poco más, hasta 4-8 meses. Entonces, los tempos se pueden alargar, pero yo le diría a la mamá que tuviera calma y que se ponga en manos de un fisioterapeuta especialista que le pueda acompañar.

Irene Fernández: En algunos cursos que tratamos estos temas, yo siempre hago la broma de que en una sociedad moderna y medicalizada, nos tumbamos para parir y nos ponemos de pie demasiado pronto. Y lo entiendo porque yo también he sido madre de dos hijos y también me he querido recuperar, pero es cierto que no por el hecho de no hacer unos ejercicios físicos extenuantes significa que no estemos ya empezando a recuperarnos, porque es mucho más fácil recuperar el cuerpo de una mujer que ha pasado por un parto, con o sin intervención, y que luego en el postparto se ha tomado su tiempo de descanso sabiendo que eso forma parte de la recuperación, que no una mujer que quizás se ha puesto demasiado pronto de pie, y en el momento no va a notar una disfunción, pero puede aparecer 2 o 3 años después. Y la base puede ser haber querido correr demasiado.

 

¿Qué consejos no pueden faltar en una clase de preparación al parto?

Irene Fernández: Creo que no puede faltar el conocer aquellas herramientas que puedas utilizar como fisioterapeuta para darle a conocer a la mujer que está preparada para dar a luz y que tiene todo lo necesario, y que le permita confiar en el proceso del parto, en el embarazo y la recuperación. Sería como el objetivo.

En unas clases de acompañamiento al nacimiento, deberían haber todas las herramientas que le permitan a la mujer conocer el movimiento en su cuerpo, cómo siente la voz dentro de su cuerpo, la respiración. Y luego todo esto lo podríamos traducir a herramientas puntuales de fisioterapia que les podemos dar. Podemos hacer terapia manual para liberar aquellas estructuras que no estén libres del todo o para acompañar el cambio biomecánico. Herramientas como dibujar, tocar, sentir toda la zona perineal, las vocalizaciones, herramientas que hagan a la mujer sentirse segura.

Y una de las cosas que para mí no pueden faltar, es el resolver las dudas que nos manifieste la mujer, como puede ser sobre la lactancia, las contracciones, el sexo en el embarazo. A veces pecamos de querer dar mucha información y a lo mejor no estamos resolviendo sus dudas.

Cèlia Serra: Estoy cien por cien de acuerdo con Irene. Y creo que también es importante añadir a la pareja, si les apetece, evidentemente. Pero la mayoría de mujeres que vienen yo suelo proponer una implicación de la pareja y que pueda vivir todo esto desde el acompañamiento, y que todo lo hayamos trabajado, que la pareja también sea partícipe y que entienda el proceso del parto porque es un momento de vulnerabilidad y de fortaleza de la mujer, y la pareja tiene que ser el león que está protegiendo a su hembra, la cual está haciendo algo enorme, y que tiene que velar por su bienestar y del bebé y respetar al máximo sus deseos.

Creo que es importante darle un poco de protagonismo a la pareja y proponerles ejercicios conjuntamente, suele ir muy bien. La mujer es la que va a hacer el gran trabajo y es importante que se sienta acompañada.

 

¿Qué ejercicios debería realizar una mujer gestante?

Irene Fernández: Pues puede hacer de todo.

Cèlia Serra: Yo creo que los ejercicios estrella sería: faja abdominal, glúteos y suelo pélvico. Serían los que no deberían faltar en una rutina de entrenamiento de una mujer embarazada. Se pueden pautar ejercicios de faja abdominal, que pueden ser muy variados. Tener el suelo pélvico en cuenta ya que está sufriendo cambios a nivel hormonal y mecánico, entonces es una estructura que hay que valorarla como está y darle el protagonismo que requiere. Y después, los glúteos, que son el músculo estrella que hay que trabajar siempre, no sólo en el embarazo, porque dan mucha estabilidad a la columna lumbar y al suelo pélvico. Y en el postparto se atrofian rápidamente, entonces cuanto mejor llegues al momento del parto, mejor irá el postparto.

Irene Fernández: Me parece un súper pódium de ejercicios donde yo pongo a los glúteos en el número uno.

Cèlia Serra: Realmente hay pocos ejercicios que la mujer embarazada no pueda hacer y simplemente es adaptarlos al momento del embarazo y cómo se encuentre la mamá.

 

¿Qué ejercicios recomendaríais a una mujer que tiene déficit en el control motor lumbopélvico a causa de una diástasis recti?

Irene Fernández: Una mujer que tiene déficit de control lumbopélvico por una diástasis recti, me está diciendo que lo que tengo que trabajar es esa diástasis. Conseguir que esos rectos del abdomen que están separados se aproximen lo máximo posible, aunque no sería esto el objetivo principal, y que consigamos que su línea alba y toda la faja abdominal, sean capaces de gestionar correctamente la presión y transmitir fuerzas de manera correcta.

Entonces para eso tenemos un montón de ejercicios. La autoelongación es un ejercicio, por ejemplo, o la respiración. Pero eliminar todos esos puntos de tensión muscular que no dejan que el cuerpo trabaje como debe hacerlo, también es un ejercicio.

Luego podríamos hablar de respiraciones, también tendríamos que valorar si se pueden hacer ejercicios posturales propioceptivos respiratorios, o tenemos el “bicho muerto”, el “Pallof Press”, tenemos un montón, pero sobre todo ver qué está pasando con esa faja abdominal y tratar lo que no está funcionando.

 

¿Qué recomendaciones daríais a las mujeres que sufren prolapso o incontinencia urinaria?

Cèlia Serra: Son dos disfunciones distintas. Es verdad que la causa puede venir de lo mismo, pero son dos entidades totalmente distintas.

En un prolapso yo diría que lo primero que habría que mirar es cómo está gestionando esa presión, a nivel abdominal y pélvico. Y gestionar cómo se mueve en el día a día y qué hace que este órgano haya acabado bajando. Después mirar que las estructuras están trabajando de manera correcta: como está el suelo pélvico, el abdomen, si es funcional o no.

También depende del grado del prolapso, ojalá los fisioterapeutas pudiésemos colocar el órgano hacia arriba, pero si es un tejido conjuntivo muy laxo que no sujeta bien, podemos mejorar la calidad con buena alimentación, con diatermia, con todos los equipos y técnicas que tenemos, pero a veces nos es difícil.

En cuanto a la incontinencia, también es muy general porque hay de muchos tipos, pero imagino que se puede referir a la incontinencia urinaria de esfuerzo. Entonces habría que mirar cómo está el cuello vesical, cómo se está comportando ante un esfuerzo: una tos, un estornudo o correr, y cómo está gestionando la presión ya que parece que el cuello se está abriendo y se están escapando unas gotas de orina. Entonces lo mismo, habría que rehabilitar las estructuras que lo hacen competente y que sujetan el cuello vesical, como el tejido conjuntivo o el abdomen.

Irene Fernández: Lo reafirmo todo cien por cien. La recomendación primera es que vayan a hacerse una valoración de suelo pélvico y que se pongan en manos de un profesional cualificado para ayudarle, porque desde la fisioterapia podemos hacer muchísimo cuando la estructura en sí está rota, pero si es necesaria una intervención quirúrgica, ya sea para un reposicionamiento de un órgano o para dar un refuerzo a ese cuello vesical porque el cierre intrínseco no funciona, sí que podemos ayudarle a llegar al quirófano de la mejor manera posible y tratarle una vez la cirugía se haya hecho y tengamos el alta médica, para que no se vuelva a producir, pero hay algunos factores que desde la fisioterapia no podemos modificar.

 

¿Podríais aportar más información sobre la dispareunia, sus causas y tratamientos?

Irene Fernández: La dispareunia no es más que dolor en la zona genital, pélvica o perineal, en ocasiones relacionado con el momento de la actividad sexual, pero el origen no tiene por qué ser la propia actividad sexual en sí.

La dispareunia la podríamos dividir en ese dolor que se da en la zona genital más externa o en la profunda, es decir, en el interior de la vagina, en el fondo o en las paredes de esta. Entonces las causas  pueden ser desde adherencias, como por ejemplo, tejidos que no se mueven correctamente en el momento que los pones en tensión, o puede ser debido a un estatus hormonal, como un descenso de estrógenos que se produce en la menopausia o en el momento de la lactancia, haciendo que la respuesta sexual no se desencadene de la forma óptima, siendo una de estas respuestas sexuales la elevación del útero o la lubricación de las paredes de la vagina para permitir que esa penetración se produzca. O se podría producir por una endometriosis, que al haber una serie de tejidos más fibrosos nos podría dar dolor, o también podría ser la causa una cicatriz.

Entonces volvemos a lo mismo, vamos a intentar ver cómo ha empezado ese dolor en la zona y a partir de ahí aplicarle el tratamiento. Desde la fisioterapia disponemos de tratamientos cognitivos-conductuales haciéndole entender a la persona cómo se ha desarrollado esa disfunción. Disponemos de tratamientos manuales, como toda la terapia manual. Disponemos de tratamientos instrumentales, desde la radiofrecuencia hasta el láser o la punción. Y desde la medicina, también se dispone de cremas que pueden llevar estrógenos, para un momento dado.

Cèlia Serra: Las causas de la dispareunia pueden ser muchísimas. También podría ser que por experiencias previas, ante una penetración, el cuerpo se protege y la musculatura en vez de permitirla, se contrae y produce dolor.

Hay que saber qué está ocurriendo, es una disfunción en la que también es importante valorar el entorno psicológico y emocional porque puede venir de ahí. Y si sólo con el tratamiento local no es suficiente, contar con un psicólogo para poder acompañar desde las dos vertientes.

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